Tarimas

La tarima maciza

Es la tarima tradicional que se instala sobre unos rastreles de madera, que están sujetos con yeso o cemento sobre el forjado.

Nosotros nos ocupamos de replantear dichos rastreles, instalarlos según el dibujo de la tarima y ponerlos a nivel, hecho ésto el albañíl tan solo deberá recibirlos con yeso o cemento.

Los rastreles deben llevar una colocación concreta dependiendo si la tarima va en liso a la española, liso a la inglesa, cuadros, espiga u otros muchos dibujos en los que se puede instalar.

Dibujos Entarimados

Entre rastrel y rastrel deberá haber un espacio, lo cual crea cámara de aire, aislando temperatura y ruido.

La sensación de pisada es confortable.

Al igual que en el parquet, hay muchos tipos de madera con la que hacer la tarima, la diferencia es que en la tarima clavada podemos manejar el largo y ancho que deseemos en las tablas, en el parquet al ir pegado, tenemos un límite de medidas.

La tarima clavada también se puede instalar sobre su tarima actual, si ésta está muy desgastada, o quitar la actual e instalarla sobre los mismos rastreles, si es así, tendríamos que adaptarnos al dibujo que tiene actualmente o instalarla en liso en el sentido que los rastreles nos permitan.

Este tipo de tarima viene en bruto, al colocarla pueden quedar pequeños desniveles entre tablas, por lo que es necesario lijar y barnizar después de su instalación.

La tarima flotante

es un material que viene en lamas aproximadamente de 2m de largo por unos 20cm de ancho, y de 14 a 16mm de grueso, dependiendo del fabricante.

La base está compuesta por varias capas de pino contrapeadas y sobre ella la lámina de madera noble, que suele ser de unos 4 ó 5mm de grueso.

Hay varios formatos disponibles, pueden imitar 3 tablas por lama, dos tablas o una sóla, ésta última es la que más se asemeja a la tarima tradicional clavada.

La tarima flotante viene ya barnizada, por lo que su instalación es más rápida y limpia.

Se puede instalar sobre cualquier superficie lisa, tarima, parquet, cemento, plaqueta, etc. Entre la superficie actual y la tarima flotante colocamos una manta de polietileno, para aislar ruidos y temperatura.

La sujeción de éste material se basa en el sistema click, las lamas quedan sujetas entre sí y el rodapié o junquillo lo sujetará perimetralmente, hay diferentes tipos de perfiles para rematar en puertas según el desnivel.

La tarima flotante es posible lijarla y barnizarla cuando se deterirora, siempre y cuando se haga correctamente, ya que al tener poco grueso de madera noble, se corre el peligro de llegar al pino de la base con la máquina lijadora, con ésto hay que tener en cuenta que algunos arañazos muy profundos o picotazos que haya en la tarima flotante no podrán ser eliminados con la lija, puesto que hay que lijar el menos grueso posible.

Dentro de las tarimas flotantes hay numerosos tipos de madera para escoger, tanto brillo como satinado.

La pisada sobre éste material es cómoda y algo sonora, por el tipo de sujeción que lleva.